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Shak Lak

Shak Lak capturando una presa.

Shak-Lak
, nombre con el que los habitantes de los pantanos del este en el continente de Harabal designan a ciertas criaturas moradoras de las ciénagas. Estos animales, son reptiles carnívoros de gran tamaño, con la piel recubierta de escamas duras y llevan una vida semiacuática, podrían ser considerados como los antepasados de los cocodrilos actuales.

Son una especie anfibia y pasan buena parte de su vida en el agua, donde nadan con movimientos rítmicos de la cola. En ocasiones, ésta les sirve para capturar a sus presas, arrastrándolas desde aguas poco profundas hasta zonas de mayor calado, donde pueden devorarlas con mayor facilidad. su longitud no excede los tres metros de punta a rabo y pueden pesar hasta media tonelada.

Están bien adaptados a la vida depredadora y tienen pocos enemigos naturales. Sus placas forman una especie de coraza que protege su gruesa piel. Sus dientes, en número de 30 a 40 en cada mandíbula, encajan en unos alveolos de éstas y se imbrican entre sí cuando tienen la boca cerrada. Las mandíbulas de los Shak-Lak son lo bastante fuertes al cerrarse como para aplastar los huesos de animales pequeños, pero tan débiles a la hora de abrirse, que es posible impedir que lo hagan manteniéndolas cerradas con la mano. El sonido característico de las mandíbulas al cerrarse son las que le dieron su nombre a esta especie.

Dado que los Shak-Lak flotan casi totalmente sumergidos, las únicas partes visibles cuando acechan a sus presas son los orificios nasales, los ojos y parte del dorso. Son los reptiles más ruidosos que existen y emiten sonidos que oscilan entre siseos y aterradores rugidos y bramidos, casi siempre durante la época de apareamiento. En tierra, estos animales se mueven rápidamente a pesar de su estructura alargada y sus cuatro patas cortas.

De sangre fría, como todos los reptiles —su temperatura corporal depende de la temperatura ambiental— estos animales se entierran en el barro (lodos) para hibernar o estivar. En regiones cálidas permanecen en estado latente durante los periodos de sequía; en regiones más frías, durante el invierno. El clima semitropical de las regiones de Istak Belim hace que estén bastante activos casi todo el año.

Son reptiles ovíparos, y alcanzan la madurez reproductora aproximadamente a los 10 años de edad. Entierran sus huevos —de 20 a 90 y del tamaño aproximado de un huevo de ganso— en la arena, el barro o en restos vegetales, donde los abandonan para que sean incubados por el calor del Sol o la descomposición vegetal. Las hembras permanecen en las inmediaciones del nido para protegerlo y cuidar de los recién nacidos, aunque buen número de los huevos se pierden por la acción de los depredadores.